LA GRAN IRONIA
(Actualizado 12/12/2011)
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Conversando el pasado sábado con dos grandes amigos e hípicos de larga data, Teodoro e Hilario Itriago, hice un vaticinio:
Heisenberg ganaría al día siguiente el Clásico Internacional del Caribe (gr. I), no solo por tratarse del mejor tresañero de La
Rinconada, sino por el hecho de que tenía que ir a correr al hipódromo Presidente Remón de Panamá para poderlo demostrar. Tan
irónico como rigurosamente cierto.
Heisenberg es un caballo castrado. Esa condición, de acuerdo a nuestro obsoleto Reglamento de Carreras, le impide participar en
clásicos grado 1 en Venezuela. Desde inicios de su campaña, el hijo de Seek Smartly en Ainara mostró mucha calidad corredora,
pero al mismo tiempo acusaba la inequívoca dolencia que causa un testículo cuando "se sube". Fue intervenido entonces para
extirpárselo. El potro parecía evolucionar, y de hecho recordamos su primera victoria, un soberbio galope en 1200 metros que en su
momento dijo mucho de sus posibilidades a futuro.
Lamentablemente, el testículo restante comenzó a "subirse", causando el mismo problema. Cuando se tiene un caballo de esa
calidad, tomar la decisión de castrarlo es sumamente difícil. Recuerdo una de las tantas conversaciones con su copropietario José
Antonio Bahachille en la que me explicaba lo complicado del asunto. Santos Mario Domínguez, preocupado por el bienestar del
potro, aconsejó la intervención pese a las implicaciones que ello acarreaba. Había que olvidarse de la Triple Corona, del
Propietarios La Rinconada, y sobre todo del Clásico Simón Bolívar. Un total de cinco carreras grado 1 (como mínimo) que por culpa
de una ley tendrían que dejar pasar. Heisenberg fue operado nuevamente, y ya en Mayo sus propietarios y entrenador habían
decidido el objetivo final: el Clásico Internacional del Caribe (gr. I) en Panamá. Esta carrera no excluye a los caballos castrados.
Los hermanos Itriago me decían el sábado que Heisenberg "no se había ganado a nadie", y en el fondo estaban en lo cierto. Lo que
sucede es que, igual de cierto, el caballo nunca pudo correr contra Il Macchiato, Tonyseraf, El Cumanés, Robby Seraf, etc.,
protagonistas de nuestra Triple Corona. Qué espectáculo tan diferente hubiese sido con la presencia del zaino de La Primavera.
Qué hubiese pasado en el Simón Bolívar? Nadie puede saberlo. A medida en que pasaba el tiempo, Heisenberg se consolidaba
como el tresañero de mejor campaña. Il Macchiato murió en la pista con una merecida doble corona. Los demás fueron
desapareciendo uno a uno de la escena por causas diversas. Indiscutiblemente, y aunque marginado de los grandes clásicos,
Heisenberg había sido el potro más consistente de su generación...
La campaña de Heisenberg fue planificada paso a paso por mis entrañables amigos César Paparoni, José Antonio Bahachille y
Santos Mario Domínguez. Una a una, cada meta fue superada con creces, con el mérito adicional de que el caballo se mantuvo
sano a pesar de la terrible condición de la pista de La Rinconada. Ya en Agosto era casi un hecho que Heisenberg estaría
representando a Venezuela en la justa caribeña. Con nueve triunfos en trece salidas, el castrado se fue a Panamá en busca del
objetivo final.
El domingo le envié unos cuantos tweets a una gran amiga, Claire Novak, periodista norteamericana que cubría la fuente para
ESPN y Fox Sports desde Panamá, y le explicaba poco a poco la peculiar situación de Heisenberg. Llegué a asegurarle su triunfo a
mitad de la tarde, cuando noté la condición de la pista. Heisenberg había ganado aquí en un fangal sin ni siquiera ser exigido, y de
paso partía por fuera. Las tres o cuatro primeras líneas del Presidente Remón eran como arenas movedizas. Con todo a su favor, y
amparado en la sapiencia de Emisael Jaramillo, Heisenberg lo logró. Un auténtico campeón al que no le dieron chance de
demostrarlo en su pais de origen...
El triunfo de Heisenberg es, como lo vociferaba el domingo en medio de la euforia, una bofetada para el Reglamento de Carreras y
para quienes por desidia (o conveniencia) no lo han querido modernizar. Las carreras Grado 1 en Venezuela son exclusivas para
ejemplares "aptos para la reproducción". Claro está, si un caballo no tiene testículos queda excluído, pero entonces cabe la gran
pregunta: cómo se demuestra que una yegua es "apta para la reproducción"? Quién garantiza que una yegua vaya a la cría y pueda
o no quedar preñada?
Celebramos el triunfo venezolano, pero luego de esa celebración tiene que venir una gran reflexión, un análisis de tantas cosas que
hay que comenzar a corregir en nuestro hipismo, antes que que se lo lleve este abandono que hoy lo agobia. Y créanme, no nos
queda mucho tiempo para ello...
Ramón J. Brito
Caracas, Venezuela
12/12/2011
