BARBARO DEBUTA EN EL CIELO
(Publicado 30/01/2007)
La historia terrenal ha llegado a su fin. Ayer 29 de enero de 2007, Bárbaro, el flamante ganador invicto del Kentucky Derby (gr. I)
de 2006, tuvo que ser sacrificado luego de ocho meses de cuidados intensivos en el New Bolton Center for Large Animals de la
Universidad de Pennsylvania.
No fue la horrenda lesión original lo que sentenció su desaparición. Un abceso en el casco de su malogrado miembro posterior
derecho fue la gota que derramó el vaso, ya que era materialmente imposible mantener al hijo de Dynaformer dentro de un nivel
de confortabilidad adecuado. Antes de prolongar su sufrimiento, la decisión más sensata fue la que se tomó: sacrificar al noble
caballo que tantos corazones ganó no solo con su contundente triunfo en el Derby, sino más aún con su lucha por sobreponerse
a una fractura múltiple que conllevó a una ambiciosa intervención quirúrgica que tenía como objetivo salvar la vida del hijo de
Dynaformer para luego intentar llevarlo a la reproducción.
HIPISMO INTERNACIONAL
Reportaje
ramonbrito.com
Vistas laterales de la operación de Bárbaro en rayos X (izq. y der.). Arriba, el hijo de Dynaformer con el doctor Dean Richardson luego de un cambio de yeso y vendajes en el New Bolton Center for Large Animals
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Cuando Bárbaro hizo su debut, quizás nadie (o casi nadie) pensó que un hijo de Dynaformer, productor de buenos grameros,
pudiese ser el ganador del Kentucky Derby al año siguiente. Y es que este caballo debutó el 4 de octubre de 2005 en grama en
el hipódromo de Delaware Park, en tiro de milla con la monta de José Caraballo, quien lo condujo en sus dos primeras salidas.
Este estreno fue muy auspicioso, ya que Bárbaro demolió a sus diez rivales para ganar por ocho cuerpos y medio, de punta a
punta y en tiempo de 95.4.
El paso siguiente para el entonces dosañero no podía ser otro: el Laurel Futurity, disputado el 19 de noviembre en el hipódromo
de Laurel Park. Nuevamente con Caraballo en sus lomos, el potro mantuvo su invicto ganando por vía de galope en un lote de 13
competidores, y agenciando 100 segundos exactos para los 1700 metros. Esa fue su última presentación como dosañero.
Llegó el invierno y Bárbaro fue enviado a Florida. El día de Año Nuevo de 2006 el hijo de Dynaformer disputó su primer clásico
de grado: el Tropical Park Derby (gr. III), disputado en el óvalo de Calder. Esta fue la primera vez que el peruano Edgar Prado
estuvo a bordo del ahora tresañero. Como amplio favorito en las apuestas, Bárbaro ganó por casi cuatro cuerpos ante once
rivales sin ser exigido a fondo, dejando 106"3 para los 1800 metros. Ya se afirmaba que se trataba de uno de los mejores
prospectos de su generación. La incógnita ahora era correr en pista de arena...
La cuarta actuación de Bárbaro fue en el Holy Bull Stakes (gr. III), el 4 de febrero en Gulfstream Park. Un torrencial aguacero hizo
de la pista un lodazal. A pesar de las condiciones adversas, el caballo fue capaz de mantener su invicto, derrotando por tres
cuartos de cuerpo a Great Point en tiempo bastante aceptable de 109"1 para 1800 metros, considerando las condiciones de la
arena. Cuatro triunfos (tres selectivos) en calidad de invicto hacían pensar en logros aún mayores...
La verdadera prueba de fuego para Bárbaro fue el Florida Derby (gr. I), la carrera más importante del sur de los Estados Unidos
en la ruta hacia el Kentucky Derby. Nuevamente con el peruano Edgar Prado en sus lomos, el castaño pudo mantener su invicto
en una carrera donde tuvo que sortear innumerables tropiezos, incluso un fuerte pillón en plena recta final. Demostrando valentía
y una enorme capacidad de recuperación, el pupilo de Michael Matz derrotó por apenas pescuezo a Sharp Humor, quedando
así como uno de los caballos a vencer en la venidera Carrera de las Rosas. El tiempo de la prueba fue de 109 segundos
exactos para los 1800 metros...


A la izquierda, Bárbaro logra vencer en su primera incursión en arena, ganando en un fangal el Holy Bull Stakes (gr. III) en Gulfstream Park. A la derecha, la emotiva victoria del campeón en el Florida Derby (gr. I), también en Gulfstream Park, su carrera previa al Kentucky Derby (gr. I)
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Llegaría entonces la histórica fecha: el primer sábado de mayo en Churchill Downs. Veinte tresañeros buscaban la gloria en el
Kentucky Derby (gr. I). Varios ejemplares se repartian la preferencia del publico apostador, lo que hacía la determinación de un
favorito algo sencillamente imposible. Por supuesto que Bárbaro estaba en ese grupo de los más jugados, aunque su logro de
6 a 1 en la pizarra no lo reflejase. Prado sabía que contaba con el mejor caballo, de tal manera que no apresuró en las primeras
de cambio a su conducido, sino que lo dejó correr a voluntad durante casi mil metros. En la recta de enfrente los violentos
parciales comenzaban a hacer mella en los velocistas, y esto le permitió a Bárbaro avanzar con relativa facilidad en busca de la
delantera. Sin mayores contratiempos el castaño tomó el control de la situación sobre la entrada a la recta decisiva, y de allí en
adelante más de 100.000 espectadores en el hipódromo de Churchill Downs, y millones de televidentes a nivel mundial se
rindieron ante el despliegue de superioridad del nieto de Carson City, cuyo jinete se limitaba a seguir su galope victorioso hacia
la meta. Bárbaro entraba a formar parte de la magnífica historia del Kentucky Derby, pero eso no era todo: la opinión pública vio
en este caballo el probable triplecoronado que tanto le ha sido esquivo al hipismo norteamericano...



Tres aspectos del Derby de 2006: a la izquierda, Bárbaro deja atrás a sus rivales entrando en la recta final. El hijo de Dynaformer vuela hacia la meta (centro). A la derecha, Edgar Prado le da una suave palmadita al campeón luego de vencer con más de seis cuerpos de ventaja.
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Dos semanas más tarde, Bárbaro irrumpía en el hipódromo de Pimlico para ir en busca de la segunda gema de la Triple
Corona norteamericana. el Preakness Stakes (gr. I). Todos sus rivales del Derby, salvo contadas excepciones, habían
abandonado luego de haber sido aplastados en Churchill Downs, lo que colocaba al castaño como una suerte de imperdible en
el clásico. La confianza del entrenador Michael Matz, del jinete Edgar Prado y de los propietarios Roy y Gretchen Jackson era tal
que nadie podía imaginarse una derrota. Sin embargo, otro era el destino...
Bárbaro mostró de nuevo su carácter indócil que en más de una ocasión complicó su entrada al aparato de partidas. El ruido tan
ensordecedor de las tribunas, sumado a la tensión que siente un purasangre antes de correr, pudieron haberse confabulado en
contra del castaño, que dio mucho qué hacer antes de cuadrar. Apenas entró al puesto correspondiente, Bárbaro violentó la
puerta delantera del aparato y arrancó a correr, aunque oportunamente contenido por Edgar Prado. Muchos tuvieron un mal
presagio en ese instante. El ambiente se puso repentinamente tenso. Los siguientes segundos parecieron eternos. Bárbaro
volvió al aparato de partidas y casi inmediatamente sonó el timbre de largada. Apenas habían corrido unos 150 metros cuando
ocurrió la fatalidad. Bárbaro se fracturó el miembro posterior derecho. Sus ganas de seguir la carrera enfrentaron a un Edgar
Prado que luchó denodadamente por detenerlo para evitar un desastre. El jinete saltó a tierra y como pudo detuvo al enorme
caballo, luego auxiliado por el personal de la pista. El contundente triunfo de Bernardini, conducido por nuestro compatriota
Javier José Castellano quedó opacado ante el drama que se vivía en la arena del hipódromo de Pimlico.


La tragedia en fotos: en la gráfica de la izquierda puede verse claramente la horrible fractura sufrida por Bárbaro a pocos metros de la partida del Preakness. La foto del centro muestra el enorme esfuerzo de Edgar Prado por detener al ya malogrado animal. A la derecha, el jinete Edgar Prado espera pronta ayuda para poder desensillar a Bárbaro, que no puede apoyar su miembro posterior derecho debido a la grave lesión.
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Cualquier caballo común hubiese sido sacrificado en el acto. El problema es que este no era precisamente un caballo común.
Se trataba de un ganador del Kentucky Derby. De un ganador invicto del Kentucky Derby. Con la premura del caso Bárbaro fue
auxiliado en Pimlico y luego llevado al New Bolton Center for Large Animals de la Universidad de Pennsylvania. El doctor Dean
Richardson, asistido por un equipo competente, llevó a cabo la complicada intervención para salvar a Bárbaro de una muerte
segura. Muchos temieron lo peor, pero Bárbaro sacó fuerzas para sobreponerse poco a poco a su nueva situación. Estuvo por
varios meses en la sala de cuidados intensivos. Se le ayudó de todas las formas y maneras posibles, y para la grata sorpresa
de todos, hubo un momento en el que Bárbaro parecía encaminado a salir librado del desastroso percance. Sin embargo, los
problemas no se hicieron esperar: infosura en el miembro posterior izquierdo, infecciones en el miembro fracturado, cuadros
frecuentes de fiebre, etc. Pero Bárbaro no se rindió, y más bien parecía "colaborar" con su recuperación, luchando por su vida.
Ocho meses de esa lucha culminaron el pasado lunes 29 de enero de 2007. A todos los problemas se sumó la infosura en las
manos del campeón. El abceso del miembro malogrado y el dolor en los miembros delanteros apresuraron la decisión más
humanitaria. Bárbaro se marchó a correr en el Cielo, a encontrarse con los grandes campeones de la hípica mundial que
siguen galopando en las praderas de la eternidad... Que Dios te bendiga siempre, campeón...!!!
Ramón Brito (30-G)
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